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Diarios

De Abelardo Castillo 1954-1991 (Alfaguara)

   “Siempre miré la literatura más como lector que como escritor. Soy mejor lector que escritor”, ha dicho él, que sin embargo es una figura clave de la historia de la literatura argentina del último medio siglo.  “No hay que tomarse demasiado en serio, pero sí tomar en serio la literatura de los otros. La lectura es una especie de felicidad, y la felicidad no es obligatoria”, dice el autor de Las otras puertas, El que tiene sed y Crónica de un iniciado, entre otras obras, y también el creador de revistas literarias como El Ornitorrinco y El escarabajo de oro.

   Castillo inició a sus 18 años la escritura de sus Diarios, con la firme decisión de convertirse en escritor. Editorial Alfaguara publica el primer volumen de sus escritos, a los que dedicó buena parte de su vida, en una obra que comprende el período 1954-1991. Luego vendrá el segundo volumen, que abarcará hasta el 2006. La publicación de estos diarios es uno de los acontecimientos literarios y editoriales del año que termina.

   En su libro, el autor aborda cuestiones referidas a la literatura y hace referencia a sucesos claves de la Historia argentina. El libro incluye una larga entrada dedicada al Cordobazo y otras que refieren del Proceso y a la guerra de Las Malvinas, y revelan también sus influencias político-filosóficas -Platón, Marx, Engels, Lenin,  Jean-Paul Sartre, Albert Camus-, además de su favoritismo por ciertas lecturas: Borges, Bioy Casares, Leopoldo Marechal, Manuel Mujica Lainez, Thomas Mann, entre otros.

También destina un espacio a aquellos con los que mantuvo polémicas, como Ernesto Sábato, y a sus músicos predilectos, Beethoven, Brahms y Mahler. El ajedrez y el boxeo, sus otras grandes pasiones, también encuentran lugar, como sus amores y amistades, su conflicto con el alcohol, sus encuentros con Borges y Cortázar.

   Castillo fue co-fundador de revistas a esta altura míticas en la Historia del periodismo cultural, recuerda sus vivencias en El grillo de papel, El escarabajo de oro –aparecida en 1961 y que dirigió conjuntamente con Liliana Heker, hasta 1974-, y El ornitorrinco, en donde también trabajo junto a Liliana Heker y a su esposa desde 1969, Sylvia Iparraguirre-. 

   El ornitorrico, logró sobrevivir a la dictadura y  salió hasta 1985, es por eso que ha sido considerada una de las publicaciones más importantes en el campo de la resistencia cultural a la última dictadura militar. Estas revistas  reunieron, a partir de los años 60’, a varios de los escritores más notables de las generaciones posteriores a la caída del peronismo en 1955.

  Castillo es y ha sido siempre uno de los grandes defensores del relato breve, y recibió incontables premios y menciones por sus cuentos. Como dramaturgo, también exhibe una trayectoria impecable: en 1963 su obra de teatro Israfel recibió el Primer Premio Internacional de Autores Dramáticos Latinoamericanos Contemporáneos del Institute International du Theatre, UNESCO, París y en 1964 El otro Judas obtuvo el Primer Premio en el Festival de Teatro de Nancy. Recibió en 1993 el Premio Nacional Esteban Echeverría por el conjunto de su obra.  En 1994 recibió el  Premio Konex de Platino, otorgado por la Fundación Konex, al Mejor Cuentista argentino del quinquenio 1989-1993, y en 2007  recibió el Premio Casa de las Américas de Narrativa José María Arguedas por El espejo que tiembla. Sus obras fueron traducidas al inglés, francés, italiano, alemán, ruso y polaco.