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Dos Húsares

De León Tolstói.

 No hay nada mejor que encontrarse con unaobra poco conocida y casi olvidada de algún gran autor. Ese es el mérito de lacasa española Hermida editores, pues siempre descubre una pequeña joyaliteraria con la que sorprender a los lectores más exigentes. He aquí una: lanovela breve Dos húsares de León Tolstói, en una nueva traducción deOlga Korobenko.

Considerada por la crítica como una de susmejores obras, esta novela que el autor ruso publicó en 1856 y a la que enprincipio pensó titular Padre e hijo, es un “canto” a las licencias indecorosasy descaradas de la aristocracia militar rusa de la primera mitad del siglo XIX,cuya ejemplaridad fue perdiendo fuerza de generación en generación,aproximándose cada vez más hacia un ocaso que vivía de la exaltación de lasmedallas heredadas y de la gloria de tiempos pretéritos.

El conde Turbín es un oficial de húsares alque le gustan las mujeres, los juegos de azar, la bebida y los duelos. Aunquese deje llevar por sus gustos, no es esclavo de sus pasiones sino dueño deellas. Dotado de un gran sentido del humor, sensibilidad y humanidad, une a sutemperamento impetuoso y arrogante la elegancia de un carácter dominante ysobrio.

Un salto temporal de veinte años. El condeha muerto. Su hijo, también oficial de húsares, llega a la misma ciudad en laque transcurrieron los hechos relatados por el narrador. Pero, aunque algunasgentes conservan el recuerdo de su difunto padre, el ambiente es muy distinto.Si bien se repiten situaciones parecidas a las vividas dos décadas atrás por elconde Turbin, la audacia y el espíritu aventurero de antaño se han difuminado yel hijo reacciona de forma diferente de como lo hizo el padre, como un Hamlet desheredadoque vive a la sombra de la fuerte e imponente personalidad de su progenitor.

Hábilmente, el escritor ruso lograconstruir, a través de un juego de espejos entre la personalidad del padre y ladel hijo, una historia de dos vidas cruzadas por el destino de las afinidadesconsanguíneas y por el deseo racional de destruirlas. Toda una obra de arte.


 Traducción: Olga Korobenko (Hermida Editorial)