Artes

Zero Point

Una gran historieta “de tiros”

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La publicación de la ópera prima del argentino Graham Nakamura despierta admiración.

 La aparición de Zero Point fue una de las noticias más refrescantes que ofreció la historieta argentina en los últimos tiempos. Desde el 2010 ya se conocían algunas piezas sueltas que maravillaban, de un tal Agustín Graham Nakamura, pero cuando Agua Negra Ediciones publicó las 200 páginas en blanco y negro de esta ópera prima la opinión fue unánime: se estaba ante obra diferente. Por un lado, debido a una narrativa gráfica estupenda, en la que el autor despliega una capacidad notable para contar en imágenes y montar secuencias. Pero además, Zero Point se destaca por ser una novela gráfica de las que escasean en la Argentina, una de acción: tiros, explosiones, familias mafiosas y un asesino a sueldo llamado Bird. Que no es cualquier asesino a sueldo, quizás se trate del mejor. Hasta que falla, hasta que tiene competencia en el Olimpo de los francotiradores. Y para colmo se le cruza Kat, una mujer hermosa, joven y lo suficientemente atractiva como para llamar  su atención.

   “La elección temática de Zero Point fue intencional. La mejor explicación es que me dedico el 95% del tiempo a otra cosa y solo el 5% a este tipo de trabajos. Zero Point era mi momento de recreación personal. Siempre quise hacer algo que rinda homenaje a todas esas películas de acción de los ochenta y principios de los noventa”, dice su autor.

  Zero Point nació bajo la sombra del cine de Charles Bronson, Takeshi Kitano y Ridley Scott, pero también, claro, del Manga –la historieta japonesa-, aunque esa influencia esté bastante tamizada: “La autosuficiencia del Manga en la Argentina es un tema difícil. En términos de potenciales lectores, sin lugar a dudas tiene una base de fans enorme, que se engorda más por la subcultura del animé (los dibujos animados japoneses), los videogames, la música, etcétera. Pero lo que se le exige al autor argentino es casi absurdo: tiene que sacar de la galera algo con el mismo nivel y constancia que los japoneses. Sin una industria y un mercado como el japonés detrás es casi imposible. En el Manga se esconden cosas que forman parte de la cultura japonesa. Y si hay algo en lo que son maestros es en todo aquello que no se dice con palabras, lo que se sugiere, lo que el interlocutor debe interpretar”, afirma Graham Nakamura. “Ahora la historieta se volvió algo cool en la Argentina. Si bien sigue teniendo un poco la filosofía under, se volvió cool porque apareció Liniers y tipos que hacen cosas con onda, se la asocia con festivales de diseño, con el street art”, continúa. “En los ’90 veías una cantidad apabullante de Manga y Animé, pero la gente no hacía nada respecto a eso: si casi no había historietas argentinas, la gente tampoco producía. Ahora de golpe pueden estudiar, se animan a hacer un fanzine. Con Tumblr yFlickr, Internet está a pleno. Hay más. No sé si mejor, pero hay más, lo cual es sano y está bueno”.

   Diego Agrimbau, el guionista que asesoró a Nakamura para escribir los textos de esta novela gráfica no duda: “Hacía falta un libro como este en la aletargada historieta argentina. (…) Es lo que tantos reclamaban: una historia bien contada, bien dibujada y, sobre todo, bien narrada. Porque si hay algo que llama la atención de Zero Point es la capacidad de Graham Nakamura para narrar la violencia: elegir el mejor encuadre, el plano perfecto, la subjetiva imposible. Y todo con la exactitud de un dibujante francotirador, que, desde su escondite, está a punto de volarte la cabeza.”. Esa capacidad suya se nutrió de su trabajo como ilustrador y animador free lance para agencias de publicidad, estudios de cine y productoras de animación y 3D. Nacido en 1980, hijo de una pareja argentino japonesa, estudió Dirección de Animación y Manga en el Japón y en la actualidad reside en San Pablo, Brasil.  

   La raíz japonesa de su familia posibilitó que siempre hubiese mucho Manga dando vueltas en su casa, lo mismo que libros y enciclopedias en japonés y ropa de geishas. Su madre es pintora y grabadora. Su padre, pintor y dibujante. Su hermana, cantante. “Mi viejo leía mucha historieta: Fierro, Cimoc, Skorpio, Nippur Magnum, Totem; unos amigos tenían Metal Hurlant, así que mi base más dura de historieta es muy europea, por eso quizás me identifico más con los que tienen entre 40 que con el resto de mi generación”, contó él.  Así, esta mezcla de diversas fuentes, como la historieta europea y el Manga, KItano, Charles Bronson y Ridley Scott, cocinados al fuego lento y sumados al talento de Nakamura, derivó en Zero Point, una joyita que brilla entre las historietas argentinas editadas en los últimos años. 


Autor: Sergio Criscolo





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