Cine

Las películas de mi vida.

Se edita en castellano la obra del gran Francois Truffaut

La editorial argentina El cuenco de plata acaba de publicar la traducción al castellano de un libro aparecido por primera vez en 1975 y que era casi inhallable en nuestro idioma. Se trata de una recopilación de textos escritor por el cineasta francés a lo largo de veinte años.

     Desde hace unas semanas en las librerías argentinas se puede encontrar una hermosa edición de Las películas de mi vida, un libro del cineasta francés Francois Truffaut que la editorial francesa Flammarion publicó en 1975. Al año siguiente, Ediciones Mensajero de Bilbao realizó una edición en castellano de Les Films de ma vie, pero desde entonces era muy difícil leer en este idioma la excelente antología de textos del prestigioso cineasta francés. Ahora, muchos años después, El Cuenco de Plata presenta un cuidado volumen que permite recorrer la mirada de Truffaut como crítico, los pensamientos plasmados en una serie de textos que se transforman todos juntos en un mapa de los gustos del creador de Jules et Jim, en una hoja de ruta para descubrir o redescubrir películas y directores.

   Truffaut decidió incluir en Las películas de mi vida textos que escribió a lo largo de veinte años de su vida; desde sus inicios en 1954, cuando tenía 24 años, hasta los que produjo en 1974, un año antes de editado el libro. 

   En el imperdible prólogo, se encarga de aclarar que los textos que van de 1954 a 1958 son “artículos de periodista”, mientras que después de 1958 son “artículos de director”. “La diferencia es importante –explica- porque es evidente que, convertido en director, ya no criticaría a mis colegas sino que escribiría sobre ellos sólo cuando tuviera el deseo y la ocasión de hacerlo”. En dicho prólogo señala que en esta publicación rescata una sexta parte de lo que ha escrito en todos esos años y que intentó no incluir artículos “hostiles” (“¿qué sentido tendría publicar críticas hostiles sobre películas olvidables?”).  Por esto, Truffaut aclara “aun si no tan buenos, prefería publicar artículos a favor o entusiastas, simplemente porque se relacionan con películas que se exhiben todavía hoy, y con grandes directores”.

   Truffaut fue uno de los críticos estrella de la prestigiosa revista Cahier du Cinema, y la mayoría de las reseñas recopiladas aparecieron allí, aunque también escribía para otras  publicaciones, como Cine Digest, Lettres du Monde, Frances Dimanche y Elle entre otras. 

   En Cahier du Cinema Truffaut forjó su nombre, al lado de otros jóvenes críticos que atacaban al cine que se estaba produciendo desde la posguerra en Francia y reivindicaban a directores menos populares; o rescataban algunos cineastas que según su visión, realizaban filmes más personales y más cercanos a “la vida real”. 

   Truffaut fue el primero en utilizar el término “cinefilia” y fue también el primero de toda esa generación en hacer una película que rompió con los cánones de la época: Los 400 golpes.  Así, al lado de Godard, Rohmer, y Resnais, Truffaut era el menos “intelectual” pero quizás el más visceral de todos. A tal punto que en 1958 los directores del Festival de Cannes le solicitaron al director de Cahier du Cinema que Truffaut no fuera destinado otra vez a cubrir ese evento. Jamás los directores se imaginaron que así sería, pero para peor: en 1959 no fue como crítico al festival, si no con su ópera prima, la ya mencionada Los 400 golpes, y con ella ganó la Palma de oro y desató una revolución en el cine francés (y en gran parte del planeta) que de alguna manera perdura hasta éstos días, basta con analizar varios de los filmes que se produjeron desde el 2000 en la Argentina, en lo que se conoce como el Nuevo Cine Argentino.

   Los artículos reagrupados en Las películas de mi vida están dividido por el propio Truffaut en cinco grandes grupos. El primer capítulo, El gran secreto, reúne textos sobre enormes películas de directores que comenzaron en el mudo y que continuaron siendo capitales con la llegada del sonoro: John Ford, Jean Renoir, Charles Chaplin, Ernst Lubitsch, Carl Dreyer, Luis Buñuel y Frank Capra, entre otros monstruos. Jean Vigo, uno de sus preferidos, también en un intenso escrito que Truffaut había realizado para prologar una edición sobre su obra  completa que no se llegó a editar. Los dos capítulos siguientes se denominan Los cineastas del sonoro 1 y 2, respectivamente; el primero dedicado a estadounidenses y el segundo, a franceses.  Entre los primeros, destacan los que escribió sobre fimnes de sus admirados Nicholas Ray, Billy Wilder, Samuel Fuller y George Cukor y en el destinado a los franceses desfilan análisis de películas de Robert Bresson, René Clement y Jean Cocteau entre otros. En el prólogo del libro, el autor se encarga de aclarar que “para los amantes de las críticas hostiles”, en la sección de franceses  aparecen algunas de ellas, por ejemplo las que se refieren a los filmes Monsieur Ripois, El globo rojo y Arsenio Lupin.   

   El cuarto bloque de críticas lo denominó Algunos outsiders, y allí seleccionó textos sobre películas de Ingmar Bergman, Federico Fellini, Roberto Rossellini y Orson Welles, como también los perfiles de actores como James Dean y Humphrey Bogart. Por último, el quinto capítulo del libro Truffaut lo destina a sus compañeros de la Nouvelle Vague. “En este capítulo reagrupé escritos que no son realmente críticas sino textos circunstanciales, sinceros, pero escritos evidentemente para llamar la atención sobre una película difícil y colaborar con su difusión”, reconoce en el prólogo del libro. 

   Cuando era niño, se escapaba del colegio para meterse en el cine, para disfrutar la misma película una y otra vez: solía ver un mismo filme cinco o seis veces al mes. Reconoce que sus primeras doscientas películas las vio “desde la clandestinidad, haciéndome la rata en la escuela, colándome en las salas sin pagar (por las salidas de incendio o las ventanas de los baños); o aprovechando que mis padres no estaban a la noche, con la presión que significaba fingir estar durmiendo cuando regresaban”. Autor también de El cine según Hitchcock, otro libro enorme y clave para aprender y disfrutar más del cine, en las páginas de Las películas de mi vida Truffaut transmite la pasión que sintió desde niño por el cine. Un gran plan para lo que queda del año es buscar las pelis que menciona en esta reciente edición argentina, mirarlas, disfrutarlas y, luego, leer lo que él mismo escribió sobre ellas. Para volver a disfrutarlas por una segunda vez.

Autor: Sergio Criscolo

  • Autor: Sergio Criscolo