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Escritores

reclusos voluntarios

La tentación de no salir de la casa  muy poderosa para algunos, y lo fue también incluso en que ni la tecnología ni Internet aportaban la posibilidad de entretenimiento e información en el ámbito privado.  Entre los escritores célebres de la Historia, hay quienes no lucharon contra la tentación y residieron en sus casas, casi como reclusos voluntarios. 


Entre los que decidieron no salir del ámbito doméstico –o hacerlo muy poco- figuran los siguientes nombres:


Marcel Proust

   Proust no siempre fue un recluso. Su vida social fue, en el principio, realmente agitada y completa. Pero cuando empezó a escribir En busca del tiempo perdido y después de la muerte de su madre, encerró en su habitación, recubrió las paredes con corcho para que los ruidos no le molestasen, se alimentó con café y croissants que le llevaba la fiel Celeste, su ama de llaves, y se lanzó a escribir metido en cama. Salía de cuando en cuando a cenar y a ver la sociedad sobre la que escribía. Teniendo en cuenta que tenía una salud de lo más precaria, se puede entender su encierro.


Emily Dickinson

   La poetisa estadounidense Dickinson vivía en la casa de sus padres, sin tener, prácticamente, interacción con el exterior. Al funeral de su padre asistió sin salir de su propia habitación) y los visitantes tenían que hablarle a través de la puerta. En los últimos 15 años de su vida, nadie en el pueblo en el que vivía llegó realmente a verla. Dickinson vivía en su habitación, escribiendo sus poemas.


J.D. Salinger

   Salinger se hizo super famoso con El guardián entre el centeno y decidió que aquello no era para él. Así fue que se retiró a un pequeño pueblo en medio del campo, rompió relaciones con el medio literario, no publicó más y se mantuvo alejado de los medios de comunicación. Todo eso hizo que el interés por el escritor se disparara y creciera aún más.


Shirley Jackson

   La autora de Siempre hemos vivido en el castillo traza en esa novela una historia misteriosa (fue una de las pioneras de la moderna novela ‘de miedo’) sobre una familia atrapada en un caserón en el que se cometieron unos asesinatos. Como los protagonistas de su novela, que no pueden salir de la casa, ella tampoco podía: en los últimos años de su vida, no dejó su casa, aunque en este caso no fue por falta de interés en los demás sino porque la escritora sufría de neurosis.


Laura Hillenbrand

Hillenbrand es la autora de unos cuantos ensayos recientes que se han convertido en películas y que por tanto se han hecho bastante conocidos, como  Seabiscuit. Casi nunca sale de su casa. Ella argumenta que sufre de fatiga crónica y por eso no abandona su hogar.




  • Fuente: Librópatas.com
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