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¿Por qué leer a Clarice Lispector?

Por Florencia Garramuño

La escritora que amaron los jóvenes rebeldes brasileños de los años setenta, está más vigente que nunca. Las nuevas generaciones se acercan a sus libros, en los que confluye la escritura y la vida.


Leídos desde la literatura contemporánea, los textos de Clarice Lispector tienen una actualidad asombrosa. Es una escritora absolutamente contemporánea a las transformaciones de la prosa narrativa que la literatura ha venido sufriendo en las últimas décadas. Los textos que Clarice Lispector comienza a publicar a partir de mediados de los años sesenta exhiben una implosión formal muy intensa en donde toda una idea de construcción formal y perfeccionamiento técnico resulta conscientemente rechazada, insistentemente abandonada en busca de lo que, en Água Viva, la voz narrativa va a denominar “el instante-ya”: En esos textos de Clarice, la ausencia de una trama narrativa y la incorporación de referencias biográficas tienden a construir una intriga que parece desnudarse de sus constricciones formales y ficcionales, como si se escribiera, como ella misma lo propuso, “con un mínimo de trucos”  (Lispector 1998, 270-71). Se trata de un tipo de literatura que encuentra en el sostén biográfico – y a veces, incluso autobiográfico - no tanto la forma de narrar una vida en particular, sino el modo de narrar la vida como una fuerza impersonal que, si por momentos necesita concretarse, para su relato, en un sujeto, lo hace de modo que este solo implica el sostén de una vida irreductible a la forma individual.  Se crea así un tipo de relato que logra acercarse con mayor intensidad a lo que en la vida más se acerca a la experiencia pero que no se confunde con el acontecimiento.

Su método de escritura, que consistía en escribir fragmentos sueltos que sólo posteriormente conectaba, explica la consistencia rala de sus tramas narrativas que convierten sus textos en narrativas rizomática, que al desprender de la narración una diversidad de núcleos sobre los que responsablemente se asume su escritura, expande la posibilidad de la narración más allá de la novela o del cuento, y más allá, sobre todo, de su pertenencia a una única historia, o de una historia que pertenezca a un único grupo de personajes. Como señaló Evando de Nascimento en un ensayo brillante, “Clarice Lispector trabaja la institución literaria con el fin de poder decirlo todo sobre lo humano”. Hay que ver en ese modo de narrar que desestima toda organización jerárquica un impulso claramente democrático – quizás precisamente por eso profundizado por Clarice, como contracara, en plena dictadura -  e inclusivo, donde el ejercicio rizomático de la escritura hace de la impersonalidad narrativa su gran conquista.   

En esta última Clarice Lispector está la escritora que amarán los jóvenes rebeldes brasileños de los años setenta, los nuevos escritores que se zambullen en la indistinción entre escritura y vida y que harán de la experiencia un pilar fundamental de sus prácticas literarias. Y es que esta última Clarice Lispector puede circular sin dificultades del diario a la literatura, de los recitales de rock a las galerías de arte, ya que desdobla y despliega su literatura anterior convirtiéndola en algo más que aquello que hasta entonces se entendía como literatura. En Lispector, se trata de textos que han abandonado la noción de individuo y estructuran el relato de modo fluido, muchas veces abandonando toda concepción de estructura dramática para sustentarse en movimientos espasmódicos que avanzan sin linealidad ni cronología fija. Resultan un modo de exploración literaria que logra señalar con precisión las transformaciones de las nociones de sujeto y de espacio en el mundo contemporáneo. Para los interesados en nuestro mundo contemporáneo, nada mejor, por lo tanto, que leer a Clarice Lispector.


Clarice Lispector: nuevas formas narrativas. Curso dictado por Florencia Garramuño. Espacio Agüero, martes 10, 17, 24 de febrero y 3 de marzo, de 19 a 20.30

En la literatura de Clarice Lispector, Água Viva debe ser leído como un corte radical, que señala una transformacioón entre la forma más tradicional de novela – que con muchas dificultades, Lispector había ensayado en sus novelas anteriores – y la invención de un nuevo modo de narración en el que la ausencia de una trama narrativa y la incorporación de referencias biográficas tienden a construir una intriga que parece desnudarse de sus constricciones formales y ficcionales, como si se escribiera, como ella misma lo propuso, “con un mínimo de trucos”. Este curso propone recorrer esas transformaciones en la escritura de Clarice Lispector como un modo de comprender el modo en que Lispector inventa un tipo de relato que logra acercarse con mayor intensidad a lo que en la vida más se acerca a la experiencia pero que no se confunde con el acontecimiento.

  • Autor: Florencia Garramuño