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Heinrich por dos, por siempre

Foto Muestra UNTREF

Por S.C 

Quienes deseen hacer una excursión al maravilloso mundo de Annemarie Heinrich no deberían perderse la posibilidad única que tienen por estos días. Desde el 20 de marzo está abierta la exposición Intenciones secretas en el Malba, con noventa obras de esta excepcional fotógrafa; y aun continúan colgadas en el Museo de Artes visuales de la Universidad de Tres de Febrero (Untref) cien imágenes inéditas que integran la muestra Estrategias de la mirada. Casi doscientas fotografías entre las dos exposiciones.  Una verdadera panzada.

  Quizás tenga que ver que se cumplen 10 años de la muerte de Heinrich, que había nacido en 1912 en Darmstadt . Alemania, y que a los catorce años llegó con su familia a la Argentina. Aquí abrió su primer estudio en 1930 y desde ese entonces realizó una obra increíble que la convirtió en una de las mejores fotógrafas argentinas (se llegó a nacionalizar. Trabajó para las revistas El Hogar, Sintonía y Radiolandia y así fotografió  durante años a estrellas locales del espectáculo y la cultura; entre ellas a Mirtha Legrand, Zully Moreno, Delia Garcés, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Yehudi Menuhin, Alicia Markova, Lino Eneas Spilimbergo, Carlos Castagnino, Rafael Alberti, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Astor Piazzolla y Aníbal Troilo. Además por ser una excelente retratista, Heinrich se destacó por sus desnudos artísticos, y por la experimentación de técnicas como la sobreexposición y la repetición. 

  A principios de la década del 90 fui a su estudio en la calle Callao al 1400, donde estaba instalada desde 1960, para hacerle una entrevista para la revista La maga. Tenía el pelo bien blanco y un tanto rebelde, la percibí humilde, jovial, alegre, agradecida. 

– De los personajes que posaron frente a su cámara, ¿cuál fue el que más la deslumbró?, le pregunté por entonces.

– Por supuesto, (Jorge Luis) Borges, porque me recitó un poema íntegro en alemán antiguo. Era un fenómeno.

– Y frente a la cámara, ¿cómo se comportó? – quise saber.

– Perfecto. Era un tipo difícil de retratar porque tenía un párpado caído y debía hacer mucho esfuerzo para mantenerlo abierto. Yo no quería que en la foto se notara que estaba medio ciego.
  Además de sus trabajos comerciales, Heinrich invitaba a muchos personajes para retratarlos en su estudio. 'Tenía muchos amigos pintores o escritores que eran bastante pobres, nunca iban a pagar por una foto. Así les saqué a Conrado Nalé Roxlo, César Tiempo, Castagnino, Spilimbergo...” – dijo en aquella entrevista. Y me explicó qué características debía tener una persona para que ella la invitase a ser retratado  en su estudio:

 -Tiene que ser una persona correcta, humana, y, sobre todo, tener un rostro con el que pudiera trabajar y sacarle provecho. Hay rostros hermosos que no dicen nada, tienen que tener algo más.

  Una de las fotos más emblemáticas de Heinrich –de las muchas que se destacan en su obra- es el bellísimo retrato que le hizo a Eva Perón. “Me la mandó Yankelevich cuando ella empezó en la radio, fue para una tapa de Sintonía. –recordó aquella vez-.  La última foto se la hice cuando Juan Domingo (Perón) ya estaba en el gobierno, pero todavía no se habían casado. Le hice un retrato para que lo pusiera en su escritorio. Evita quería que le sacara una foto a Perón. Por supuesto yo era antiperonista, por eso le contesté que no tenía problema en retratarlo, siempre que fuera a mi estudio. 'Yo allá no voy', le dije. Y él nunca vino”.


  En ese estudio de Callao al 1400 permanecen aun las 16 mil fotografías que Heinrich realizó desde 1930 hasta 1996, cuando dejó de trabajar, nueve años antes de su muerte. Alicia y Ricardo Sanguinetti, sus hijos, firmaron un convenio con la Universidad de Tres de Febrero para que el Instituto de Investigaciones en Arte y Cultura Dr. Norberto Griffa fuera el organismo encargado de preservar y digitalizar ese valioso archivo. Ya han catalogado unas 1700 imágenes, y de esa primera etapa la curadora Diana Wechler seleccionó las cien fotografías que la Untref muestra hasta el 7 de junio en el museo que posee en Valentín Gómez 4838. Todas son imágenes inéditas y muchas de ellas ni sus hijos sabían de su existencia. "Este proyecto surgió a partir de mi interés por la obra de Annemarie, en especial por sus trabajos de experimentación con las luces y los reflejos en su serie de autorretratos, donde se advierte que tenía una estrategia de la mirada", le explicó Wechsler al diario La Nación en febrero de este año. La Untref consiguió un subsidio de la British Library de Londres para digitalizar todo el material. El convenio también incluye la posibilidad de que las fotografías circulen por la Web y que integren redes de consulta internacionales como la de la propia biblioteca inglesa y el Museo Reina Sofía, de Madrid. 


  Por su parte, la muestra que desde el 20 de marzo se puede ver de miércoles a lunes en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415; entrada General: $60, Estudiantes, docentes y jubilados acreditados: $30)  es una selección de 90 fotografías vintage producidas entre los años 30 y 60 y que pertenecen al archivo familiar y a la colección del Malba.

  “Esta exposición busca rescatar la obra más personal e íntima de Annemarie Heinrich y plantear la pregunta: ¿Es posible entender su obra bajo los parámetros de un proto-feminismo?”, se explica en el catálogo. “Vanguardista en su forma de aproximarse al cuerpo y a la sensualidad femenina, la exposición se centrará en sus desnudos y en el registro de su mundo íntimo y familiar. Estas piezas revelan la mirada de una mujer libre y desprejuiciada, que se anticipa en muchos temas al movimiento feminista de los años 60”.


Aquella vez que la vi, Heinrich me contó que cuando llegó de Alemania con su familia y se instaló por unos años en Entre Ríos no sabía hablar castellano, así que fue a aprender fotografía “a diferentes estudios de inmigrantes alemanes”. “Allí aprendí a limpiar los focos, las cámaras, las cubetas, el laboratorio –agregó-. Muchos jóvenes vienen a mi estudio para que les enseñe a hacer retratos y yo les digo que antes tienen que aprender a trabajar en el laboratorio. Primero hay que saber barrer un estudio sin levantar el polvo”.

  • Autor: Sergio Criscolo
  • Link: http://www.annemarieheinrich.com/