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Los escritores y el alcohol

historia de un romance peligroso,

A lo largo de su historia, la literatura ha sido fuertemente asociada con el uso de sustancias estimulantes por parte de sus autores. Aquí, un ranking posible de los escritores que empinaron el vaso con mayor convicción, y lo que dijeron al respecto.


“A menudo, la vida moderna es una opresión mecánica, y el alcohol es el único alivio mecánico”, escribió Hemingway en una ocasión. Como él, otros grandes escritores reconocieron haber escrito buena parte de su obra bajo los efectos de la intoxicación etílica. 

  Hemingway decía, a su vez, de la costumbre de beber de Fitzgerald: “Era difícil reconocer que era un bebedor, puesto que cantidades insignificantes de alcohol le afectaban. Entonces en Europa pensábamos que el vino era un alimento saludable y natural, y también bueno para proporcionar felicidad, bienestar y disfrute. No se me habría ocurrido tomar una comida sin beber vino, o sidra, o cerveza, y nunca pensé que compartir algunas botellas de un Mâcon blanco, seco, más bien ligero, pudiese causar a Scott cambios químicos que lo volviesen loco”.

  Algunos famosos autores que admitían ser alcoholicos o recurrir con frecuencia a la bebida para producir sus textos: John Cheever, Tennessee Williams, John Berrymann, F. Scott Fitzgerald, Raymond Carver y el propio Hemingway. La conexión entre adición y creatividad sigue siendo materia de debate y hay quienes en cambio piensan que el talento siempre previo a los efectos de cualquier sustancia, y que no es sino la capacidad personal la que permite estructurar una ficción. Así como algunos han dicho que la bebida les permitió liberarse de ciertas limitaciones, en otros casos es claro que el alcohol los afectó de manera negativa (los llevó a padecer una adicción, cirrosis, demencia e incluso paranoia.)

 

A continuación, otros casos famosos de bebedores compulsivos que firmaron obras memorables:

RAYMOND CHANDLER
Nació en Chicago en 1888, pero se mudó a Inglaterra a una corta edad. Lo caracterizaron sus novelas negras de crimen y ficción. Sobresale su obra The Bip Sleep (1939), donde presenta a su famoso personaje, el detective Philip Marlowe.
«El alcohol es como el amor: el primer beso es magia; el segundo, intimidad; el tercero, rutina. Después de eso, lo único que hacemos es desvestir a la muchacha.»

FREDERICK EXLEY
Nació en Nueva York en 1929 y su obra más conocida es A Fan’s Notes (1968), una novela casi autobiográfica. Murió a los 62 años por un derrame cerebral.
«Después de un mes de sobriedad, mis facultades se distorsionaron y me encontré en una insana clarividencia, teniendo repentinos destellos de muchos lugares en los que no había estado nunca. A diferencia de otros hombres, yo nunca he bebido por bienestar, encanto o para provocarme ingenio; he usado el alcohol precisamente para lo que es: un depresor que sirve para comprobar el regocijo mental producido por una sobriedad extendida.»

 HARRY CREWS
Nació en Georgia en 1935 y estuvo en el ejército durante la Guerra de Corea. Se dedicó a escribir novelas, obras de teatro, cuentos y ensayos. Destacan sus novelas Blood and Grits(1988) y Childhood (1978). Murió en el 2012 por complicaciones de una neuropatía.
«El alcohol me ha azotado. El alcohol y yo hemos tenido muchos, muchos momentos maravillosos juntos. Hemos reído, hemos hablado, hemos bailado en las fiestas juntos; hasta que un día me levanté y la banda se había ido, y yo estaba tirado con un vaso roto, con una camiseta llena de vómito. Entonces me dije: “Oye, hombre: la pelota sigue en juego”.»

JACK KEROUAC
Nació en Massachusetts en 1922 y es considerado el «King of the Beats» –Rey de los Beats–. Escribió poesía y novelas, entre los que destacan títulos como On the Road (1957) y Mexico City Blues (1959).
«Cuando crecí me convertí en un borracho. ¿Por qué? Porque me gusta el éxtasis de la mente.»

JACK LONDON
Nació en San Francisco, California en 1876 y fue un autodidacta formado en una biblioteca pública. Escribió más de 50 libros y fue ensayista y periodista.
«No hubo momento en que al despertar no quisiera un trago. Empecé a anticipar la culminación de las mil palabras diarias marcado por un trago, cuando apenas llevaba cien palabras escritas.»

FRANCIS SCOTT FITZGERALD
Nació en 1896, en Minnesota, y a los 21 años se enlistó en el ejército a causa de la I Guerra Mundial y escribió su primera novela en los campos de entrenamiento. Su obra más conocida es The Great Gatsby (1925).
«Primero tomas un trago, después el trago toma un trago, después el trago te toma a tí.»

EDGAR ALLAN POE
Nació en Boston en 1809, y sería conocido como uno de los más grandes creadores de cuentos. Su primera publicación fue el libro de poemas Tamerlane and Other Poems (1827) y luego vendrían los cuentos de detectives, los fantásticos y los macabros, que serían su sello personal. Murió en circunstancias nunca aclaradas en octubre de 1849.
«No tengo placer en los estimulantes con los que algunas veces tan tontamente me satisfago. Ha sido el intento desesperado de escapar de las memorias tortuosas, de una sensación de soledad insoportable y de un temor a alguna extraña e inminente condena.»

WILLIAM FAULKNER Y DOROTHY PARKER
Faulkner nació en 1897, en Misisipi, y a los 27 años publicó su único libro de poemas, The Marble Faun (1924). También escribió cuentos y novelas y recibió un Premio Nobel de Literatura (1949) y dos premios Pulitzer (1955 y 1963).
«No existe tal cosa como el mal whiskey. Algunos whiskeys resultan ser mejores que otros. Pero un hombre no debería meterse con el alcohol hasta que tenga cincuenta años; entonces es un tonto si no lo hace.»
Parker nació en New Jersey, en 1893, y a los 26 años ya escribía sobre teatro en la revistaVanity Fair y posteriormente trabajaría en New Yorker y en Esquire. Publicó cuentos, poesía y el guión de A Star is Born —Ha nacido una estrella— (1937). Murió en 1967 víctima de un ataque cardiaco.
«Prefiero tener una botella frente a mí, que una lobotomía frontal.»

ERNEST HEMINGWAY
Hemingway nació en Illinois en 1899 y fue enviado a la I Guerra Mundial, donde sobrevivió a graves heridas y fue corresponsal de prensa en la II Guerra Mundial. Escribió novelas y relatos y ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y el Premio Nobel de Literatura en 1954 por su obra completa. Se cree que se suicidó en 1961, siendo alcohólico y diagnosticado con Alzheimer.
«Algunas veces un hombre inteligente es forzado a emborracharse para pasar un tiempo con los tontos”.


HUNTER S. THOMPSON
Thompson nació en 1937, en Kentucky, y cuando era joven se enlistó en la Fuerza Aérea estadounidense, siendo redactor de en el periódico de la base, y luego de ser dado de baja se dedicó a tomar cursos de cuentos. Trabajó también en la revista Time y sería el iniciador del periodismo gonzo. Se suicidó en 2005.
«Odio tener que abogar por las drogas, el alcohol, la violencia o la locura, pero es que siempre han funcionado para mí.»

CHARLES BUKOWSKI
Nació en Alemania en 1920 y desde los 24 años comenzó a publicar relatos en revistas. Escribió cuentos, novelas, ensayos, cartas y poemas, inspirados en la vida que llevaba en Los Ángeles, California, donde sobresalen el alcohol, el sexo y la soledad. Murió de leucemia en marzo de 1994.
«Beber es una cuestión emocional. Siento que beber es una forma de suicidio de la que es posible volver a la vida para comenzar todo de nuevo al día siguiente. Es como matarte a ti mismo y luego nacer de nuevo. Supongo que he vivido cerca de diez o quince mil vidas para este momento.»

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