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Policial argentino siglo XXI

La vigencia de un género. (Parte 1)

El policial argentino, lejos de haber muerto, parece estar más vivo que nunca. El género ha sobrevivido desde su creación, afectado por las variaciones de las distintas épocas, y en la actualidad revela una vitalidad renovada.

    En ese marco surgen escritores que hasta hoy suman lectores y tienen éxito con sus publicaciones. El caso más resonante es el de Claudia Piñeiro, ganadora del premio Clarín en 2005 con su novela Las viudas de los jueves, y que instaló en su momento un escenario inédito hasta entonces para el policial: el del country. Reveló así, no solo una intriga en torno a un asesinato sino también el ‘funcionamiento’ de un sector social en un determinado momento -la buena literatura siempre es reflejo de su tiempo-. También su novela anterior, Tuya, y la más reciente Betibú, se enmarcan dentro del género. 

  Guillermo Martínez publicó el policial clásico Crímenes imperceptibles en 2003, libro que le valiera su mayor exitoso y que Alex de la Iglesia llevó al cine bajo el título Crímenes de Oxford.

  Otros escritores de larga data han decidido seguir cultivando el género, como Ricardo Piglia con su novela Blanco Nocturno (Anagrama), Guillermo Saccomanno con Cámara Gesell (Planeta) exponente de la nueva novela negra tomada por la realidad de la época que nos atraviesa y Juan Sasturain Pagaría por no verte (Sudamericana) 

  Las nuevas novelas policiales suelen narrarse sin un detective. A veces ese lugar lo ocupa un periodista o un ciudadano común que se ve confrontado con un crimen por azar. Lo que atrae hoy de la novela negra es la dimensión de realidad que portan. Lo que se lee se encuentra a la vuelta de la esquina o encendiendo el televisor.

  Es imposible hablar del escenario actual del policial y no mencionar a Ernesto Mallo, creador de BAN (Buenos Aires Negra) el encuentro que viene desarrollándose anualmente en nuestro país y que convoca escritores nacionales e internacionales a conversar sobre el género, que Mallo además frecuenta en su escritura. Por estos días publica La conspiración de los mediocres, su nueva novela, y compila en una antología de cuentos, a cargo de narradores argentinos contemporáneos, que dará que hablar. 

  Selva Almada es una gran escritora de la nueva narrativa argentina, que publicó las novelas Ladrilleros (Mardulce) y El viento que arrasa (Mardulce). A partir de estas obras ha tenido un enorme reconocimiento. En Chicas muertas publicado por Random House, investiga y relata el asesinato de tres chicas y, aunque el registro es el de la crónica periodística, también puede incluirse en el marco del género policial. Ese es el caso de Javier Sinay, también, y de su libro Los crímenes de Moises Ville (Tusquets). 

  Leonardo Oyola es un joven exponente de la novela negra actual que revela mundos marginales. Santería y Sacrificio son dos de sus novelas que tocan el tema de la videncia, el esoterismo y el ocultismo en un ámbito villero. La marginalidad es una gran protagonista de sus textos. No hay un crimen a resolver sino el mal en sí mismo es el gran protagonista. 

  Horacio Convertini ganó en 2013 el premio de la Semana Negra de Gijón con su novela La soledad del mal, radiografía de un asesino que no mata porque sí. No mata por puro sadismo, por el sólo placer de hacerlo. Le sobran los motivos para hacerlo. Vive su vida como si no hubiera otro destino para él que matar a otros. 

Mercedes Giuffré viene pisando fuerte en el género en 2008 publicó Deuda de sangre primera novela de la saga protagonizada por Samuel Readhead y ambientada en el Río de la Plata en los primeros años del Siglo XIX le siguieron El peso de la verdad (2012) y El carro de la muerte.

  Vale mencionar la colección Extremo Negro de la editorial Nuevo Extremo que viene apostando fuerte al género. La colección la dirige Carlos Santos Sáez  y se define como “una nueva colección de relatos policiales con autores inéditos y clásicos, nuevas traducciones y hallazgos del género en literaturas no difundidas, obras poco conocidas de autores muy conocidos, y experiencias narrativas de las nuevas generaciones”. Algunos de los autores publicados son Miguel Gaya, Daniel Sorín, Sergio Sinay entre otros. También  organizan el concurso de novela negra que va por su segundo edición. 

Este muestrario, es apenas un recorte de una producción que sigue creciendo e invita a ser leída.