Historia + Literatura

Paul Auster y el azar

Un hecho azaroso marcó la infancia de Auster.


  La entrada de Paul Auster al mundo literario desde el punto de vista editorial, no subjetivo, se produce con La invención de la soledad, obra que escribe a partir de la muerte de su padre. La primera parte de este libro se titulo “El hombre invisible”. Se trata de la escritura de un duelo por venir, un duelo que busca que su padre aparezca en la palabra impresa.


  "Incluso antes de hacer las valijas para emprender las tres horas hacia Nueva Jersey, supe que tendría que escribir sobre mi padre. No tenía un plan ni una idea precisa de lo que eso significaba; ni siquiera recuerdo haber tomado una decisión consciente al respecto. Pero la idea estaba allí, como una certeza, una obligación que comenzó a imponerse a sí misma en el preciso instante en que recibí la noticia de su muerte. Pensé: mi padre ya no está, y si no hago algo de prisa, su vida entera se desvanecerá."


  La de Auster es una escritura ligada a la muerte pero contra el olvido. A medida que se recorren las páginas se descubre que también se trata de un padre que, aún vivo, estaba invisible. En un mismo movimiento se procura construir un padre que antes no estaba por su ausencia en vida y ahora ya no está porque ha muerto. 


  El cuaderno rojo, publicado once años después que su primer libro, contiene historias vividas que formaron parte esencial de sus libros. Todos estos relatos están atravesados por el azar. La gran marca registrada de la obra de Auster. En el prólogo a una de las ediciones de ese libro, Juan Navarro cuenta una anécdota que el escritor relata. Es una anécdota del niño Paul Auster en un campamento junto a un grupo de compañeros. Se desata una tormenta, los chicos son llevados a un claro en el bosque para evitar ser afectados, en el camino hacia ahí deben cruzar una alambrada, uno de los niños cruza apenas unos metros más adelante que el pequeño Auster. En el momento de cruzar este compañero es atravesado por un rayo y muere a unos pasos del futuro escritor. Navarro dice que esa pequeña diferencia, que quizás no supero el metro de distancia, constituyó la posibilidad de existencia del escritor adulto Paul Auster, no sólo por la posibilidad misma de la supervivencia física, sino por el Auster atrapado para siempre en las redes del azar. 


  "Todos estamos sometidos a la irrupción del azar. Para algunos se llama destino, para otros contingencia o casualidad. Lo que no puede manejarse puede ocurrir en cualquier instante y la reacción frente a lo inesperado dejará sus huellas, aún cuando la respuesta sea dejar pasar lo que conmueve. En todas las obras de Auster los personajes se ven sometidos a las cuestiones relativas del azar y a cómo pudieron responder, para mal o para bien, frente a ello." 


  En A salto de mata relata sus años de juventud, entre mediados de sus veinte y comienzo de sus treinta. Lo que cuenta gira en torno a la relación con el dinero y a como un escritor se las arregla para subsistir sin traicionar el oficio. Este libro es la historia del fracaso de Auster para lograrlo durante algunos años, sabemos que después puede resolverlo. Así comienza el libro:


  "Cuando llegué a la treintena, pasé por unos años en los cuales todo lo que tocaba se convertía en fracaso. Mi matrimonio terminó en divorcio, mi trabajo de escritor se hundía y estaba abrumado por problemas de dinero. No me refiero simplemente a una escasez ocasional, ni a tener que apretarme el cinturón de cuando en cuando, sino a una falta de dinero continua, opresiva, casi agobiante, que me envenenaba el alma y me mantenía en un inacabable estado de pánico.  La culpa era sólo mía. Mi relación con el dinero siempre había sido imperfecta, enigmática, llena de impulsos contradictorios, y ahora pagaba el precio de negarme a adoptar una posición clara al respecto."


  Diario de invierno del 2012, es el relato de un hombre que ha atravesado más de la mitad de su vida y desde una memoria más bien corporal recuerda. No es en rigor de verdad un diario sino más bien una sucesión de recuerdos relatados desde la mirada de alguien que los ha atravesado hace tiempo y que ha vivido para contarlo. La vejez, la enfermedad, el cuerpo, el amor, el miedo a la muerte hacen su aparición en estas páginas. Esta vez la figura que prima es su madre, como cerrando el círculo que se inicia con el relato del padre. 

  En una entrevista dice: “Sólo me senté a escribir, sin saber lo que saldría, y el libro fue tomando forma poco a poco, mañana a mañana, hasta convertirse en lo que es. (…) Sólo he tomado aquellos que persisten en mi memoria. No llevo un diario real. Nunca he podido hacerlo. Por eso me valgo sólo de la memoria. Y sólo he incluido en el libro aquellos recuerdos que vuelven una y otra vez, de los que no soy capaz de escaparme”.

  • Autor: Victoria Mora
Etiqueta: Paul Auster