Historia + Literatura

Evita y Arlt

Un encuentro insospechado

Evita y el escritor Roberto Arlt murieron el mismo día, con diez años de diferencia. Y una vez se cruzaron, en un bar de la calle Corrientes.


Por Victoria Mora

   Evita aún no era Evita. Era una actriz de radioteatro llamada  Eva Duarte. A comienzos de los años cuarenta la actriz venía de tiempos tan duros como los que había vivido nuestro país. A los 15 años, en el 35, había decidido dejar su Junín adolescente y emprender el sueño de convertirse en una actriz reconocida. Nada sería fácil. Su llegada a la gran ciudad coincidiría con la de tantos otros que, venidos del resto del país, se las rebuscaban para subsistir. Eva tenía claro qué era lo que quería y hacia allí se dirigió. Vivió en una humilde pensión y apenas comía salteado, pero sabía que el paso obligado para llegar al estrellato era recorrer los cafés donde pasaban su tiempo las celebridades del momento, también era preciso recorrer emisoras de radio y redacciones de revistas. 

   De aquellos circuitos saldrían los contactos para poder trabajar. En marzo de ese año ingresó a la Compañía Argentina de Comedias, su primer trabajo fue el de una mucama en la obra La Señora de Pérez. Había logrado dar apenas el primer paso, la pobreza y la inestabilidad laboral la seguirían acechando. 

   Para el año 37’, la situación del país golpeaba al teatro que sufría la crisis económica. La radio y el cine fueron espacios con mayor resistencia. Allí se dirigió Eva entonces. Ese año se incorporó a la compañía Remembranzas en Radio Belgrano

Las cosas cambiarían definitivamente a su favor a partir del año 39 cuando debutó en Radio Mitre con la compañía de Teatro del Aire. Luego vinieron junto a los radioteatros algunos pequeños papeles en películas, y actuaciones teatrales. Para comienzo de los 40 tenía una carrera en marcha, había logrado convertirse en una estrella en ascenso. Esto le permitió vivir mejor y dispuso de más dinero para poder mudarse de la pensión al Hotel Savoy de la Avenida Callao.

 Arlt, por ese entonces, ya era un escritor reconocido por sus “Aguafuertes porteñas”. Dueño de un origen tan humilde como el de Eva, se ganaba la vida como periodista.  Escritor del llamado grupo de Boedo, en honor al barrio proletario, se caracterizaba por escribir con una fuerte mirada crítica hacia la sociedad en que vivían. 

  En el año 27’ escribía las crónicas policiales en Crítica y luego sería redactor en Diario El mundo. Sus columnas irónicas y duras sobre la realidad porteña fueron publicadas allí desde el año 33. Sus cuentos y adelantos de novelas aparecieron en distintas revistas.

También fue un reconocido dramaturgo donde incursionó en una renovación del género.

  En un poco conocido encuentro, ambos personajes de nuestra historia nacional cruzaron por unos instantes sus vidas. La anécdota la cuenta el periodista César Tiempo en su libro Mano de obra. La que pasó fue la siguiente: relata el periodista que una noche que caminaba por Corrientes se encontró con Arlt que venía hablando sólo y sonriendo, eran pasada la medianoche. Juntos se fueron al bar La Terraza a tomar un café y ahí se encontraron con dos jóvenes actrices. Tiempo las conocía de la redacción de la revista donde trabajaba pero Arlt no. Se sentaron junto a ellas. El escritor en el fragor de la charla tiró el café con leche de una de ellas sobre la falda de la otra. La damnificada era Eva. Arlt se arrodilló pidiéndole disculpas. Eva se fue directo al baño y al regresar tuvo un ataque de tos, “me voy a morir pronto” dijo sonriendo. Entonces Arlt la consoló “No te aflijas, pebeta, yo que parezco un caballo me voy a morir antes que vos” Ella le preguntó ¿Te parece? Y él le contestó ofreciéndole una apuesta ¿cuánto querés apostar?

  Arlt moriría el 26 de Julio de ese año 42. Evita lo haría el mismo día diez años después. 


  • Autor: Victoria Mora